domingo, 9 de mayo de 2010
Synchronicity (Tsubasa Tokyo Revelations) by Yui Makino
Esta canción también me inspiró mucho para escribir este libro. Le pega mucho a la historia de Kayt, es casi como si fuera una banda sonora de su vida (si queréis, en youtube podéis buscar la canción con subtítulos en español, al igual que la de bring me to life)
Esta canción es la que me ayudó a inspirarme para la introducción de la primera parte, y fue la banda sonora de Kayt mientras recoría silenciosamente las calles de Villa Refugio entre la gente.
Esta canción me emociona no sé por qué, pero cada vez que la pongo es como si me introdujera en otra dimensión ;p
sábado, 8 de mayo de 2010
Capítulo 3: Pesadilla
Me quedé sin aliento tras las palabras de Sorus.
¿Él? ¿Un asesino? ¿Estaba con un asesino?
Yo nunca había visto a un asesino, bueno, al menos no a un ASESINO, así con mayúsculas, si me entendéis, y menos que estuviera justo delante mía, y que estuviera hablando con él con toda la tranquilidad del mundo. Además, al principio se le veía que era una buena persona (dentro de lo posible estimado) No creí que fuera capaz de matar a nadie.
Sorus debió advertir mi mirada, pues dijo:
-No me mires así. El muy cabrón se lo merecía.
-¿Qué... qué ocurrió?
Él alza la mirada a la nada, perdiéndose en sus pensamientos, sus más oscuros recuerdos.
-Ocurrió hace unos... tres años. Entonces yo era una Guardia Carmesí, trabajaba para el Barón. Uno de los mejores de mis filas, por cierto.
-¡¿Un Guardia Carmesí?! ¿Eras un Guardia Carmesí? –repito boquiabierta.
Asiente.
-Sí, era un Guardia. Uno de los mejores, como ya he dicho antes. Un asesino, que arrestaba y mataba a gente inocente sin vacilar. Era cruel y sanguinario. Un día uno de los nuestros nos traicionó, y aunque antes me pareció eso, un traidor, ahora comprendo muy bien por qué lo hizo, ahora pienso igual que él, de hecho él fue una de las personas que me hizo darme cuenta de la crueldad del Barón. También, después de eso, Praxis estaba tan enfadado que quiso probar nuestra voluntad, para ver si de verdad éramos fieles a su causa y cumplíamos sus órdenes sin rechistar. Para ello, mandó a que cada uno de nosotros matáramos a nuestras familias, a nuestros seres más queridos.
-Y tú... t-tú ¿lo hiciste? –murmuro asustada.
-Estuve a punto de hacerlo, pero me di cuenta de la terrible crueldad del Barón, y de que durante todo este tiempo me estaba utilizando como a un perro, para serle fiel a una causa que nunca fue la mía. Si cumplía sus órdenes le estaría siendo fiel a él, pero no estaría siendo fiel a mí mismo. Fue muy triste que algunos de mis compañeros cumplieran sus órdenes, pero yo no lo hice. Me rebelé, maté a mi antiguo comandante, y quise asesinar a Praxis... desgraciadamente no lo conseguí, y terminaron encerándome en esta mugrienta celda. Recuerdo que maté a mucha gente... ahora me arrepiento de todo eso, pero supongo de que no puedo arrepentirme ni avergonzarme de lo que fui... de lo que soy. Porque soy un asesino, esto es lo que merezco, ahora solo me queda la muerte.
Sacudo la cabeza.
-No, no Sorus, te equivocas. Actuaste mal, pero al final te arrepentiste de tus crímenes e intentaste hacer algo para remediarlo...
-Matando a más gente.
-Sí, pero ellos se lo merecían. El Barón merecía pagar por su crueldad y sus crímenes. Porque él más que nadie es el verdadero asesino.
Aprieto los puños con rabia. Si hubiera estado en mis manos, yo también habría intentado matarlo.
Sorus comprendió mi gesto.
-No lo hagas. Sé lo que te está pasando por la cabeza en estos momentos. Pero no lo hagas, no te conviertas en lo que yo fui, porque llegará el día en que te arrepientas para toda la vida.
-¿Cómo sabes...?
-Creo que todos hemos deseado matar a alguien alguna vez. Y creo que sé a quién deseas tú matar.
-Ha matado a mucha gente. Él mandó matar a mis padres, por su culpa me he quedado huérfana –replico fríamente.
-Muchos han perdido a alguien querido en esta guerra, muchos niños han perdido a sus padres y muchos padres a sus hijos. Todos hemos perdido algo querido.
Ambos quedamos en silencio. No volvimos a hablar de ese tema en todo el día.
Esa noche, tuve pesadillas.
Al principio me contó mucho conciliar el sueño, pues no dejé de pensar en Sorus, y en todo lo que me había contado. Estaba muy confusa. Hacía frío, y estaba incómoda, no conseguía acostumbrarme a esto.
Y para colmo, cuando consigo dormirme, no tengo lo que se dice precisamente dulces sueños.
Estoy sola.
Todo está en la más profunda oscuridad. No siento nada.
Tengo miedo.
Algo se acerca a mí. Se parece a mí, y a la vez no se me parece en nada. Sus ojos son todo oscuridad, como dos pozos sin fondo, sus dientes afilados al igual que sus garras, su cabello revuelto, y su piel... extrañamente grisácea. ¿Qué... que se supone que es esa cosa? ¿Es... un demonio?
Una siniestra sonrisa se dibuja en sus labios.
Ríe secamente.
-No puedes esconderte, no puedes escapar –susurra con una voz escalofriante e inhumana.
-¿Quién... quien eres? –tiemblo.
Vuelve a reírse.
Alza la mano, quizás haciendo intento de alcanzarme. Está a pocos metros de mi, y en un segundo... lo encuentro a apenas unos centímetros.
Retrocedo bruscamente, asustada.
-¡Eres patética! ¡No intentes esconderte! No puedes escapar.
Corro huyendo de ese ser que nubla mis pesadillas. Quiero irme de aquí, quiero irme de aquí...
-¡Podrás huir, pero no podrás esconderte!
Sigo corriendo, ignorando sus palabras.
Al final el camino se cierra, ya no hay nada, solo un gran abismo. Me detengo casi automáticamente, apenas en el filo del abismo, tambaleándome, evitando caer.
Me vuelvo enseguida. Y veo al ser viniendo hacia a mí, a una velocidad imposible,
imperceptible para el ser humano.
Me atraviesa las entrañas.
...Caigo...
-¡¡NO!!
Despierto levantándome en ese instante, me llevo la mano al vientre de forma inconsciente. Veo que está bien, no tengo ninguna herida, nada me ha atravesado, estoy bien, estoy viva, sigo aquí.
Respiro entrecortadamente. El sudor corre por mi frente.
Sorus se despierta.
-¿Qué... que ha pasado? –pregunta atónito- Kayt... est- ¿estás bien?
-S-sí –tartamudeo- creo que si... solo... solo fue una pesadilla... no ha pasado nada... estoy bien...
Suspira aliviado.
-Menos mal.
Se da la vuelta y vuelve a dormirse.
Me gustaría que al menos en mis sueños mi vida pudiera ser menos macabra de lo que ya es. Es como vivir una pesadilla para despertar en otra. No sé cual es peor.
Tendré que ir acostumbrándome a vivir entre dos infiernos.
Vuelvo a acostarme, para volver a mi mundo de tierras malditas.
Solo quiero soñar... solo quiero volver a soñar otra vez como soñaba antes...
...Volver a soñar...
¿Él? ¿Un asesino? ¿Estaba con un asesino?
Yo nunca había visto a un asesino, bueno, al menos no a un ASESINO, así con mayúsculas, si me entendéis, y menos que estuviera justo delante mía, y que estuviera hablando con él con toda la tranquilidad del mundo. Además, al principio se le veía que era una buena persona (dentro de lo posible estimado) No creí que fuera capaz de matar a nadie.
Sorus debió advertir mi mirada, pues dijo:
-No me mires así. El muy cabrón se lo merecía.
-¿Qué... qué ocurrió?
Él alza la mirada a la nada, perdiéndose en sus pensamientos, sus más oscuros recuerdos.
-Ocurrió hace unos... tres años. Entonces yo era una Guardia Carmesí, trabajaba para el Barón. Uno de los mejores de mis filas, por cierto.
-¡¿Un Guardia Carmesí?! ¿Eras un Guardia Carmesí? –repito boquiabierta.
Asiente.
-Sí, era un Guardia. Uno de los mejores, como ya he dicho antes. Un asesino, que arrestaba y mataba a gente inocente sin vacilar. Era cruel y sanguinario. Un día uno de los nuestros nos traicionó, y aunque antes me pareció eso, un traidor, ahora comprendo muy bien por qué lo hizo, ahora pienso igual que él, de hecho él fue una de las personas que me hizo darme cuenta de la crueldad del Barón. También, después de eso, Praxis estaba tan enfadado que quiso probar nuestra voluntad, para ver si de verdad éramos fieles a su causa y cumplíamos sus órdenes sin rechistar. Para ello, mandó a que cada uno de nosotros matáramos a nuestras familias, a nuestros seres más queridos.
-Y tú... t-tú ¿lo hiciste? –murmuro asustada.
-Estuve a punto de hacerlo, pero me di cuenta de la terrible crueldad del Barón, y de que durante todo este tiempo me estaba utilizando como a un perro, para serle fiel a una causa que nunca fue la mía. Si cumplía sus órdenes le estaría siendo fiel a él, pero no estaría siendo fiel a mí mismo. Fue muy triste que algunos de mis compañeros cumplieran sus órdenes, pero yo no lo hice. Me rebelé, maté a mi antiguo comandante, y quise asesinar a Praxis... desgraciadamente no lo conseguí, y terminaron encerándome en esta mugrienta celda. Recuerdo que maté a mucha gente... ahora me arrepiento de todo eso, pero supongo de que no puedo arrepentirme ni avergonzarme de lo que fui... de lo que soy. Porque soy un asesino, esto es lo que merezco, ahora solo me queda la muerte.
Sacudo la cabeza.
-No, no Sorus, te equivocas. Actuaste mal, pero al final te arrepentiste de tus crímenes e intentaste hacer algo para remediarlo...
-Matando a más gente.
-Sí, pero ellos se lo merecían. El Barón merecía pagar por su crueldad y sus crímenes. Porque él más que nadie es el verdadero asesino.
Aprieto los puños con rabia. Si hubiera estado en mis manos, yo también habría intentado matarlo.
Sorus comprendió mi gesto.
-No lo hagas. Sé lo que te está pasando por la cabeza en estos momentos. Pero no lo hagas, no te conviertas en lo que yo fui, porque llegará el día en que te arrepientas para toda la vida.
-¿Cómo sabes...?
-Creo que todos hemos deseado matar a alguien alguna vez. Y creo que sé a quién deseas tú matar.
-Ha matado a mucha gente. Él mandó matar a mis padres, por su culpa me he quedado huérfana –replico fríamente.
-Muchos han perdido a alguien querido en esta guerra, muchos niños han perdido a sus padres y muchos padres a sus hijos. Todos hemos perdido algo querido.
Ambos quedamos en silencio. No volvimos a hablar de ese tema en todo el día.
Esa noche, tuve pesadillas.
Al principio me contó mucho conciliar el sueño, pues no dejé de pensar en Sorus, y en todo lo que me había contado. Estaba muy confusa. Hacía frío, y estaba incómoda, no conseguía acostumbrarme a esto.
Y para colmo, cuando consigo dormirme, no tengo lo que se dice precisamente dulces sueños.
Estoy sola.
Todo está en la más profunda oscuridad. No siento nada.
Tengo miedo.
Algo se acerca a mí. Se parece a mí, y a la vez no se me parece en nada. Sus ojos son todo oscuridad, como dos pozos sin fondo, sus dientes afilados al igual que sus garras, su cabello revuelto, y su piel... extrañamente grisácea. ¿Qué... que se supone que es esa cosa? ¿Es... un demonio?
Una siniestra sonrisa se dibuja en sus labios.
Ríe secamente.
-No puedes esconderte, no puedes escapar –susurra con una voz escalofriante e inhumana.
-¿Quién... quien eres? –tiemblo.
Vuelve a reírse.
Alza la mano, quizás haciendo intento de alcanzarme. Está a pocos metros de mi, y en un segundo... lo encuentro a apenas unos centímetros.
Retrocedo bruscamente, asustada.
-¡Eres patética! ¡No intentes esconderte! No puedes escapar.
Corro huyendo de ese ser que nubla mis pesadillas. Quiero irme de aquí, quiero irme de aquí...
-¡Podrás huir, pero no podrás esconderte!
Sigo corriendo, ignorando sus palabras.
Al final el camino se cierra, ya no hay nada, solo un gran abismo. Me detengo casi automáticamente, apenas en el filo del abismo, tambaleándome, evitando caer.
Me vuelvo enseguida. Y veo al ser viniendo hacia a mí, a una velocidad imposible,
imperceptible para el ser humano.
Me atraviesa las entrañas.
...Caigo...
-¡¡NO!!
Despierto levantándome en ese instante, me llevo la mano al vientre de forma inconsciente. Veo que está bien, no tengo ninguna herida, nada me ha atravesado, estoy bien, estoy viva, sigo aquí.
Respiro entrecortadamente. El sudor corre por mi frente.
Sorus se despierta.
-¿Qué... que ha pasado? –pregunta atónito- Kayt... est- ¿estás bien?
-S-sí –tartamudeo- creo que si... solo... solo fue una pesadilla... no ha pasado nada... estoy bien...
Suspira aliviado.
-Menos mal.
Se da la vuelta y vuelve a dormirse.
Me gustaría que al menos en mis sueños mi vida pudiera ser menos macabra de lo que ya es. Es como vivir una pesadilla para despertar en otra. No sé cual es peor.
Tendré que ir acostumbrándome a vivir entre dos infiernos.
Vuelvo a acostarme, para volver a mi mundo de tierras malditas.
Solo quiero soñar... solo quiero volver a soñar otra vez como soñaba antes...
...Volver a soñar...
viernes, 7 de mayo de 2010
Capítulo 2: En la prisión
Comienzo a oír mi respiración, mis latidos. No estoy muerta, es una bendición, un milagro, ese golpe podría haberme matado, pero sigo viva.
Al empezar a vislumbrar las imágenes de mi alrededor, tengo que cerrar los ojos rápidamente. Un agudo dolor punza en mi cabeza, me pitan los oídos.
Casi cuando para, empiezo ha oír susurros muy cerca de mí.
“¿Está viva?” dice una voz.
“¡Sí, está viva!” afirma otra.
“¿Veis? Os lo dije” aclara una distinta.
“Pero... ¡serán animales! ¡Si tan solo es una niña!” pronuncia la última.
Oye tú, no soy una niña. Intento reprocharle, pero tengo la garganta muy seca, y aún sigo sin ver nada.
Oigo unos pasos acercándose hacia mí. Parece sentarse justo delante.
-Ey chiquilla, ¿estás bien? ¿Cómo te llamas?
Consigo abrir mis párpados, apenas un poco.
Lo primero que veo, son unos ojos dorados, que me observan inquisitivos, esperando alguna respuesta.
Parpadeo, intentando visualizar mejor.
Lo observo claramente. Es un hombre, de poco más de veinte años, debe de estar entre los veinte y veinticinco. De ojos color miel. El cabello un poco revuelto, de color cobrizo, tirando más a pelirrojo. Me mira con una expresión de serenidad, firme pero con algo de preocupación, casi podría darse de la expresión que pone un hermano mayor cuando le ha pasado algo a su hermanita.
Trago saliva, intentando aclararme la garganta.
-Yo... –es lo único que consigo decir.
-Ya veo... –resopla-. Joder... menudos cabrones, ¡como te han dejado! –reprime una mueca de aborrecimiento, sacude la cabeza, vuelve a mirarme. –Volviendo al principio, ¿cómo te llamas?
Bajo la cabeza, sin dejar de mirarle, con gesto de desconfianza..
Alza las manos.
-Vale, vale... perdona si he sido descortés. Empecemos de nuevo, te diré mi nombre: me llamo Sorus.
-Yo... yo soy Kayt.
-¡Kayt! Que nombre más curioso... nunca lo había oído antes.
-No he dicho que fuera un nombre... exactamente.
-Vamos, que no es tu verdadero nombre.
-Ahora lo es –repongo simplemente.
-Como quieras...
Me giro con brusquedad.
-¿Qué pasa? ¿Es que no puedo llamarme como yo quiera?
Alza las manos en gesto de disculpas.
-Yo no he dicho eso.
Sacudo la cabeza, aún aturdida. Observo mi alrededor.
-¿Dónde... dónde estoy?
-Has tardado en preguntarlo, chavala. Estás en la “maravillosa” y “gloriosa” prisión de Villa Refugio, encerrada en una humilde y oscura celda. Y me tienes de compañero, aunque eso ya no sé si te hará gracia o no –sonríe de una forma peculiar.
Retrocedo un poco, clavando mi mirada en él, con recelo.
Vuelve a sonreír, sin poder evitar escapar una risa.
-¡Jaja! ¡Tranquila! ¡Puedes relajarte! No tengo intención de hacer contigo nada “provechoso”. No me gusta aprovecharme de la gente, y menos de niñas puras e inocentes. Además, a mí solo me gustan las mujeres maduras.
Frunzo en entrecejo, y no puedo ocultar un leve rubor en mis mejillas. ¡Menudo descarado! Aunque me alegro de que afirme no tener intenciones “raras” conmigo.
-¡Jajaja! ¡Sorus que pillo eres! –exclama uno desde otra celda.
-¡Eso! ¡Todo el mundo sabe que eres todo un donjuán! –dice otro.
-Cerrad la boca –replica Sorus con calma-. Vais a hacer que la pobre chiquilla se asuste de mí –se vuelve hacia a mí y añade serio- No les hagas caso, son idiotas. Y yo ya he dicho que no tengo intenciones contigo.
Intento forzar una sonrisa, un suspiro; pero nada da resultado. Así que respondo con una mirada serena.
Algo en él me inspira confianza, no sé. Creo que puedo confiar en él... creo.
-¿Por qué estás aquí? –pregunta Sorus al día siguiente.
El primer día en la prisión fue un poco confuso. Recuerdo que tras el fuerte trastorno de mi dolor de cabeza y la terrible sensación de cansancio, me había quedado profundamente dormida. Me alegro de que Sorus no aprovechara mi debilidad para “hacerme cosas” mientras dormía. Por ahora ha cumplido su promesa. Me reconforta mucho, me hace confiar un poco más en él.
-Bueno, yo... la verdad, no creo que merezca estar aquí, no he hecho nada malo.
-Muchos de los que están aquí son encerrados injustamente, e incluso sin hacer nada. Parece que al Barón le divierte jugar a las “cacerías” –resopla- y tú, ¿por qué causa injusta estás aquí?
-Yo estaba paseando por la ciudad, había ido a... –sacudo la cabeza- eso no importa. Solo me dirigía a mi casa, cuando vi a un grupo de guardias que rodeaban a un niño. Querían encerrarlo, sin haber hecho nada malo. Uno de los guardias estuvo a punto de dispararle, y yo... no pude soportarlo más, tenía que ayudarlo, no podía dejar que le hicieran daño a ese niño inocente.
-Y por proteger a un inocente te arrestaron a ti, otra inocente –zanja Sorus.
-Exacto.
-Eso te pasa por meterte donde no te llaman. A quien se le ocurre...
Abro la boca, estupefacta.
-¡¿Y qué esperabas que hiciera?! ¿Qué lo dejara morir sin más? ¿Qué se cometiera otra injusticia?
Él se encoge de hombros.
-No era asunto tuyo al fin y al cabo. Cada uno tiene que aprender a defenderse por sí mismo.
Resoplo malhumorada. Ya no me cae tan bien.
-En fin guapa. Si quieres algún consejo, te diré que aquí no puedes dejarte llevar como una idiota si no quieres acabas muerta, ni tampoco puedes parecer una niña pura e inocente si no quieres acabar mal. Tienes que endurecerte, o no serás capaz de salir nunca con vida de aquí.
-No soy una niñita tierna, dulce e inocente, si te refieres a eso.
-Pues lo pareces. Al menos en primera impresión, aunque ya veo que eres un poco dura de roes. No cualquiera en su sano juicio se lanza contra un puñado de guardias armados para proteger a un desconocido.
No sé si tomarme eso como un insulto o un halago.
-Por cierto... –continúa- me pica la curiosidad... ¿cuántos años tienes?
-Quince.
-Muy joven .declara- aunque yo te tomaba por unos trece o catorce.
-¡Ey!
Sonríe amistosamente.
-Te estaba tomando el pelo. Claro que aparentas quince. Era para ver como respondías a la provocación, cero que así nos estamos conociendo un poco mejor.
-Tú a mí si, pero yo a ti no. Aún no me has dicho tu edad, de donde vienes, ni por qué estás aquí.
Él no respondió en seguida.
-No sé si te gustará conocerme. Aunque supongo que lo mejor que puedo hacer es decir la verdad, a pesar de que no te guste. Bueno, empecemos, soy Sorus, tengo veintidós años, sí, creo que ya los habré cumplido, debo de llevar ya unos... dos o tres años en la cárcel.
-¡¿Dos o tres años?! –exclamo estupefacta.
-Sí..., y créeme que al igual que los que están aquí me gustaría declararme inocente, pero no lo soy, todos lo saben incluyéndome a mí, de que soy culpable de mis delitos.
-¿Delitos? ¿Qué... qué clase de delitos? –me atrevo a preguntar, preocupada.
Sorus me mira largamente. Es una mirada solemne, sincera, pero también llena de melancolía, oscuridad y... ¿cuál es ese otro sentimiento?
Ya no sé si me atrevo conocer la respuesta.
-Espero que con esto no te vuelvas loca Kayt, ni que intentes huir de mí.
-No lo haré –respondo sin dudarlo.
Él inicia una amarga sonrisa.
-Soy un asesino.
Al empezar a vislumbrar las imágenes de mi alrededor, tengo que cerrar los ojos rápidamente. Un agudo dolor punza en mi cabeza, me pitan los oídos.
Casi cuando para, empiezo ha oír susurros muy cerca de mí.
“¿Está viva?” dice una voz.
“¡Sí, está viva!” afirma otra.
“¿Veis? Os lo dije” aclara una distinta.
“Pero... ¡serán animales! ¡Si tan solo es una niña!” pronuncia la última.
Oye tú, no soy una niña. Intento reprocharle, pero tengo la garganta muy seca, y aún sigo sin ver nada.
Oigo unos pasos acercándose hacia mí. Parece sentarse justo delante.
-Ey chiquilla, ¿estás bien? ¿Cómo te llamas?
Consigo abrir mis párpados, apenas un poco.
Lo primero que veo, son unos ojos dorados, que me observan inquisitivos, esperando alguna respuesta.
Parpadeo, intentando visualizar mejor.
Lo observo claramente. Es un hombre, de poco más de veinte años, debe de estar entre los veinte y veinticinco. De ojos color miel. El cabello un poco revuelto, de color cobrizo, tirando más a pelirrojo. Me mira con una expresión de serenidad, firme pero con algo de preocupación, casi podría darse de la expresión que pone un hermano mayor cuando le ha pasado algo a su hermanita.
Trago saliva, intentando aclararme la garganta.
-Yo... –es lo único que consigo decir.
-Ya veo... –resopla-. Joder... menudos cabrones, ¡como te han dejado! –reprime una mueca de aborrecimiento, sacude la cabeza, vuelve a mirarme. –Volviendo al principio, ¿cómo te llamas?
Bajo la cabeza, sin dejar de mirarle, con gesto de desconfianza..
Alza las manos.
-Vale, vale... perdona si he sido descortés. Empecemos de nuevo, te diré mi nombre: me llamo Sorus.
-Yo... yo soy Kayt.
-¡Kayt! Que nombre más curioso... nunca lo había oído antes.
-No he dicho que fuera un nombre... exactamente.
-Vamos, que no es tu verdadero nombre.
-Ahora lo es –repongo simplemente.
-Como quieras...
Me giro con brusquedad.
-¿Qué pasa? ¿Es que no puedo llamarme como yo quiera?
Alza las manos en gesto de disculpas.
-Yo no he dicho eso.
Sacudo la cabeza, aún aturdida. Observo mi alrededor.
-¿Dónde... dónde estoy?
-Has tardado en preguntarlo, chavala. Estás en la “maravillosa” y “gloriosa” prisión de Villa Refugio, encerrada en una humilde y oscura celda. Y me tienes de compañero, aunque eso ya no sé si te hará gracia o no –sonríe de una forma peculiar.
Retrocedo un poco, clavando mi mirada en él, con recelo.
Vuelve a sonreír, sin poder evitar escapar una risa.
-¡Jaja! ¡Tranquila! ¡Puedes relajarte! No tengo intención de hacer contigo nada “provechoso”. No me gusta aprovecharme de la gente, y menos de niñas puras e inocentes. Además, a mí solo me gustan las mujeres maduras.
Frunzo en entrecejo, y no puedo ocultar un leve rubor en mis mejillas. ¡Menudo descarado! Aunque me alegro de que afirme no tener intenciones “raras” conmigo.
-¡Jajaja! ¡Sorus que pillo eres! –exclama uno desde otra celda.
-¡Eso! ¡Todo el mundo sabe que eres todo un donjuán! –dice otro.
-Cerrad la boca –replica Sorus con calma-. Vais a hacer que la pobre chiquilla se asuste de mí –se vuelve hacia a mí y añade serio- No les hagas caso, son idiotas. Y yo ya he dicho que no tengo intenciones contigo.
Intento forzar una sonrisa, un suspiro; pero nada da resultado. Así que respondo con una mirada serena.
Algo en él me inspira confianza, no sé. Creo que puedo confiar en él... creo.
-¿Por qué estás aquí? –pregunta Sorus al día siguiente.
El primer día en la prisión fue un poco confuso. Recuerdo que tras el fuerte trastorno de mi dolor de cabeza y la terrible sensación de cansancio, me había quedado profundamente dormida. Me alegro de que Sorus no aprovechara mi debilidad para “hacerme cosas” mientras dormía. Por ahora ha cumplido su promesa. Me reconforta mucho, me hace confiar un poco más en él.
-Bueno, yo... la verdad, no creo que merezca estar aquí, no he hecho nada malo.
-Muchos de los que están aquí son encerrados injustamente, e incluso sin hacer nada. Parece que al Barón le divierte jugar a las “cacerías” –resopla- y tú, ¿por qué causa injusta estás aquí?
-Yo estaba paseando por la ciudad, había ido a... –sacudo la cabeza- eso no importa. Solo me dirigía a mi casa, cuando vi a un grupo de guardias que rodeaban a un niño. Querían encerrarlo, sin haber hecho nada malo. Uno de los guardias estuvo a punto de dispararle, y yo... no pude soportarlo más, tenía que ayudarlo, no podía dejar que le hicieran daño a ese niño inocente.
-Y por proteger a un inocente te arrestaron a ti, otra inocente –zanja Sorus.
-Exacto.
-Eso te pasa por meterte donde no te llaman. A quien se le ocurre...
Abro la boca, estupefacta.
-¡¿Y qué esperabas que hiciera?! ¿Qué lo dejara morir sin más? ¿Qué se cometiera otra injusticia?
Él se encoge de hombros.
-No era asunto tuyo al fin y al cabo. Cada uno tiene que aprender a defenderse por sí mismo.
Resoplo malhumorada. Ya no me cae tan bien.
-En fin guapa. Si quieres algún consejo, te diré que aquí no puedes dejarte llevar como una idiota si no quieres acabas muerta, ni tampoco puedes parecer una niña pura e inocente si no quieres acabar mal. Tienes que endurecerte, o no serás capaz de salir nunca con vida de aquí.
-No soy una niñita tierna, dulce e inocente, si te refieres a eso.
-Pues lo pareces. Al menos en primera impresión, aunque ya veo que eres un poco dura de roes. No cualquiera en su sano juicio se lanza contra un puñado de guardias armados para proteger a un desconocido.
No sé si tomarme eso como un insulto o un halago.
-Por cierto... –continúa- me pica la curiosidad... ¿cuántos años tienes?
-Quince.
-Muy joven .declara- aunque yo te tomaba por unos trece o catorce.
-¡Ey!
Sonríe amistosamente.
-Te estaba tomando el pelo. Claro que aparentas quince. Era para ver como respondías a la provocación, cero que así nos estamos conociendo un poco mejor.
-Tú a mí si, pero yo a ti no. Aún no me has dicho tu edad, de donde vienes, ni por qué estás aquí.
Él no respondió en seguida.
-No sé si te gustará conocerme. Aunque supongo que lo mejor que puedo hacer es decir la verdad, a pesar de que no te guste. Bueno, empecemos, soy Sorus, tengo veintidós años, sí, creo que ya los habré cumplido, debo de llevar ya unos... dos o tres años en la cárcel.
-¡¿Dos o tres años?! –exclamo estupefacta.
-Sí..., y créeme que al igual que los que están aquí me gustaría declararme inocente, pero no lo soy, todos lo saben incluyéndome a mí, de que soy culpable de mis delitos.
-¿Delitos? ¿Qué... qué clase de delitos? –me atrevo a preguntar, preocupada.
Sorus me mira largamente. Es una mirada solemne, sincera, pero también llena de melancolía, oscuridad y... ¿cuál es ese otro sentimiento?
Ya no sé si me atrevo conocer la respuesta.
-Espero que con esto no te vuelvas loca Kayt, ni que intentes huir de mí.
-No lo haré –respondo sin dudarlo.
Él inicia una amarga sonrisa.
-Soy un asesino.
-Anotaciones sobre el libro-
Se me había olvidado comentar antes algunos detalles sobre el libro:
-Está narrado durante toda la historia en presente, en primera persona (sin contar los flasbacks) narrado sobre la perspectiva de la protagonista: Kayt.
-Creo que este es uno de los libros más adultos que he escrito. AVISO, incluye violencia y palabrotas (creo que este es el libro que estoy escribiendo que contiene más "palabrerías" XD ya que por lo general no suelo escribir cosas tan bruscas, pero tenía ganas de probar algo nuevo)
-Supuestamente, creo que la historía sería para mayores de doce años, (+12) aunque no me importa si cualquiera menor de esa edad lo lee
-Será un libro de aventura, misterio, que tenga no solo luchas, batallas y demás, sino también amor y romance, algo de humor (siempre viene bien xp) y quizás algo un tanto terrorífico.
-Estará dividido en capítulos, que estarán dentro de distintas partes.
-Habrá algunos elementos de videojuegos como: jak 2 (este especialmente), jak 3, Daxter, jak x, (estos son todos propiedad de Nauthy dog), también algo de final fantasy vii (propiedad de Square) y creo que la prota se parece un poco psicológicamente a Cat de dos velas (propiedad de Laura Gallego Garcia)
-Algunos de los personajes inventados en la hsitoria se llaman: Kayt, Sorus, Niklas, Masha, y Shion (eel nombre de Sorus lo saqué prestado de un fanfic, y el de Niklas de un fanart, pero sus historias y aspectos aquí son completamente míos)
-Otra cosa, creo que esta historía va a ser larga, y Kayt irá creciendo y cambiando en ella ( ya os diré más adelante el aspecto que tiene y sus cambios ;) )
-Está narrado durante toda la historia en presente, en primera persona (sin contar los flasbacks) narrado sobre la perspectiva de la protagonista: Kayt.
-Creo que este es uno de los libros más adultos que he escrito. AVISO, incluye violencia y palabrotas (creo que este es el libro que estoy escribiendo que contiene más "palabrerías" XD ya que por lo general no suelo escribir cosas tan bruscas, pero tenía ganas de probar algo nuevo)
-Supuestamente, creo que la historía sería para mayores de doce años, (+12) aunque no me importa si cualquiera menor de esa edad lo lee
-Será un libro de aventura, misterio, que tenga no solo luchas, batallas y demás, sino también amor y romance, algo de humor (siempre viene bien xp) y quizás algo un tanto terrorífico.
-Estará dividido en capítulos, que estarán dentro de distintas partes.
-Habrá algunos elementos de videojuegos como: jak 2 (este especialmente), jak 3, Daxter, jak x, (estos son todos propiedad de Nauthy dog), también algo de final fantasy vii (propiedad de Square) y creo que la prota se parece un poco psicológicamente a Cat de dos velas (propiedad de Laura Gallego Garcia)
-Algunos de los personajes inventados en la hsitoria se llaman: Kayt, Sorus, Niklas, Masha, y Shion (eel nombre de Sorus lo saqué prestado de un fanfic, y el de Niklas de un fanart, pero sus historias y aspectos aquí son completamente míos)
-Otra cosa, creo que esta historía va a ser larga, y Kayt irá creciendo y cambiando en ella ( ya os diré más adelante el aspecto que tiene y sus cambios ;) )
Evanescence - Bring Me To Life (with lyrics)
Esta canción es Bring me to life, una de mis canciones preferidas, es la que estuve escuchando y la que me inspiró mientras escribía el prólogo y el capítulo 1, y la que me hizo inspirarme para empezar a escribir la historia de Kayt en general!
Sí, la historia y la protagonista se me ocurrieron gracias a esta canción (una de las cosas que me inspiró)
Capítulo 1: La resistencia
Avanzo silenciosamente por las calles de Villa Refugio. Perdiéndome entre la multitud, intentando pasar desapercibida.
Ahora mismo estoy en los barrios bajos de la ciudad. El lugar donde vivo. En los barrios más pobres de la ciudad, que es donde viven los habitantes más pobres, desgraciadamente.
Las calles son estrechas, las calzadas irregulares. Es el lugar que más es capaz de reflejar el conflicto y la pobreza de Villa Refugio, por la dictadura del Barón, y la guerra interminable.
Pero en estos momentos, no me fijo en nada de eso. Me deslizo entre las oscuras y concurridas calles, como una sombra, serena, impasible, como si nada de esto me viniera a cuento.
Recuerdo que una vez, mi padre me habló de que había un movimiento en la ciudad que actuaba en contra del Barón, para despojarlo de su trono y recuperar la ciudad, para que fuéramos libres de nuevo. Era solo un pequeño rumor que se corría por las calles, pero mi padre creía firmemente en que era algo más que eso, en que realmente existía, y yo también lo creo, y es así.
Es la Resistencia de Villa Refugio, la Liga de la Libertad.
El sueño de mi padre siempre fue poder servir a su casa, para luchar por la ciudad y proteger sus ideales, aunque nunca llegó a cumplir ese sueño, pues mi madre temía por su vida, decía que ahora su mayor virtud era estar con su familia y apoyarla, en lugar de morir absurdamente, porque su vida era muy importante para ella y para mí, y no hay nadie más que pudiera importarle. Por eso no lo hizo. Se quedó con mi madre y conmigo, y cuando ella murió, él siguió respetando sus deseos, y cuidando de mí.
Ahora que mi padre no está, me gustaría ser yo quien cumpliera su sueño, quien luchara por él, por todos. Quiero que me vea, que esté orgulloso de mí. Quiero tener su honor, y preservar la dignidad, aunque muera, al menos lo haré con la cabeza bien alta.
Ya sé que aún soy joven, e inexperta, pero estoy segura de que mis ambiciones y mi odio pueden superar todo eso, que puedo superar cualquier obstáculo.
Puedo tener una carita de ángel. Puedo parecer dulce e inocente, pero yo de todo eso no tengo ni un pelo. Y es cierto de que en mi vida no he empuñado un arma, ni he matado a nadie, así que admito de que quizás al principio no pueda estar preparada para todo esto, pero no me importa. Aunque me echen a patadas, me insulten, me apuñalen o me escupan en la cara... digan lo que digan, me alistaré en la resistencia, conseguiré hacerme más fuerte, cumpliré el deseo de mi padre, y vengaré su muerte y la de mi madre, para que ambos puedan descansar en paz.
Afortunadamente, he podido conseguir la valiosísima información de donde se encuentra la base secreta de la resistencia, y como os podéis imaginar, no ha sido nada fácil. Solo os diré eso, ya que es una historia un poco... bastante larga.
Estoy llegando, debe de ser en esta calle, he seguido bien las instrucciones, tengo buen sentido de la orientación, y este lugar es bastante apartado y escondido, perfecto para un escondrijo secreto.
Sigo hasta el final de la calle, miro hacia todos lados, no hay nada, ni nadie. Debe de ser una broma.
-¿Hola? ¿Hay alguien? Quien sea. He venido a la Resistencia para...
-¿Se puede saber que haces tú aquí? ¿Qué quieres de la Resistencia? –pregunta una desconocida voz femenina.
Me vuelvo hacia ella.
Es una chica rubia, con el pelo recogido con un cintillo. Tiene los ojos azules, lleva puesto una camisa ajustada de color verde oscuro y unos shorts vaqueros. Me mira con cara de desconfianza, y las manos apoyadas sobre las caderas.
-Err... hola, me llamo Kayt, me han dicho que aquí podría encontrar la base de la Resistencia.
-¿Quién re ha dicho eso?
Hago un esfuerzo por recordar. Recuerdo que tuve que contactar con mucha gente para poder llegar hasta aquí. Creo que me lo dijo...
-Creo que fue un anciano, era... se llamaba... ¡ah, si! Creo que era un tal Kor. Me dijo que viniera aquí y buscara a Torm.
-¿kor, dices? –pronunció una voz masculina a mis espaldas.
Es un hombre de entre veinticinco y treinta años. De cabello castaño, con rastas, ojos azules, y paso firme.
Me observa con detenimiento, dando una vuelta alrededor de mí, luego se para al frente.
-¿Qué es lo que quieres? No me gustan las caras nuevas.
-Soy Kayt. Kor me ha enviado. Quiero alistarme en la Resistencia.
Se ríe en mi cara.
-Lo siento, pero no aceptamos a niños pequeños, la guardería está en la otra dirección.
Pero... ¡Será imbécil!
-¡Ey! No soy una niña pequeña, tengo quince años, y creo que soy suficientemente...
-No, no lo eres –corta fríamente- Solo eres una cría. Y aquí no aceptamos a niños pequeños. Alguien como tú no está preparado para luchar en una guerra.
-¡Pero quiero luchar! –exclamo casi fuera de mis casillas-. Quiero luchar por esta causa, por el honor de mi familia, de mi padre, que murió, y su sueño era poder servir a esta causa, y ahora yo quiero cumplir su voluntad.
-Pues siento mucho lo de tu padre, pero no creo que su voluntad fuera que su rebelde y alocada hija muriera estúpidamente en una guerra que no es la suya.
-¡También es mi guerra! ¡es la guerra de todos! ¡Y todos tenemos derecho a querer luchar por ella como queramos!
-Mira mocosa, estás agotando mi paciencia. Lárgate antes de que lo arrepientas.
Se vuelve dirigiéndose hacia otro lado, ignorándome.
-¡No es justo! ¡¡No es justo, maltita sea!! ¡¡Quiero luchar!!
Gira un poco la cabeza, con una expresión muy seria, severa, hanta escalofriante.
-FUERA-DE-MI-VISTA.
Y se va.
-¡¡Espera!!
Inteto darle caza, pero la chica que estaba a mi lado me retiene.
-Déjalo ya. Vete a casa. Será lo mejor, créeme.
Se va ella también. Vuelvo a quedarme sola.
Cabreada y exasperada, golpeo una piedra que esta en el suelo. Grito furiosa y aúllo maldiciones a los cuatro vientos. Luego me siento, y golpeo fuertemente con el puño el suelo bajo mis pies.
Ya está anocheciendo, así que es mejor que vuelva a casa, no sin enfado, por supuesto. Estoy muy pero que muy enojada.
Si las calles de Villa Refugio no son seguras de día, imaginaos como tiene que ser de noche. Mejor apresurarse un poco.
Mi casa tampoco se encuentra demasiado lejos; llegaré a tiempo. De todas formas, ya no hay nadie en ella que pueda hacerme limitaciones o regaños. Y aunque os parezca extraño, lo echo de menos. Lo que daría yo porque mis padres pudieran regañarme y castigarme por mis rebeldías de adolescente en estos momentos. Supongo que cuando aprecias de verdad las cosas es cuando las pierdes.
Entonces me percato de algo: no hay nadie en las calles.
¿Qué ha pasado? ¡Si hace un momento todo esto estaba repleto de gente!
Esto... esto me da muy mal rollo...
De repente escucho un grito, es la voz de un niño. Y sin poder evitarlo corro en su ayuda; sé que sería más prudente huir y seguir como si no ocurriera nada, pero no puedo evitarlo, tengo que saber que está pasando, tengo que ayudar a ese niño.
Nada más entrar en la callejuela, doy un paso atrás y me oculto detrás de una vivienda para ver que está pasando.
En, efecto, es un niño el que a gritado, y por una buena razón: un grupo de agentes de la Guardia le han rodeado y le están apuntando con las armas.
Mis latidos se aceleran rápidamente.
-Por orden del su majestad, el Barón Praxis, todos los niños menores de diez años deben de ser arrestados, y llevados ante él, para que se ejecute su sentencia –dijo uno de los guardias.
-Yo... yo no he hecho nada malo, por favor... –gimió el niño.
Pobrecito... está temblando de miedo, van a detener a ese inocente sin haber hecho nada. Es injusto.
Uno de ellos se harta de él, alza el arma y apunta directamente a su frente.
-¡¡NO!! –grito corriendo hacia él.
Los guardias se gir4an hacia mí. Maldita sea, me he lanzado sin pensar, ahora es posible que me maten a mí también solo por haber visto esto.
Uno de ellos apuntó hacia mí.
Otro le retuvo.
-Espera. No podemos matar a ningún niño sin haber contactado antes con el Barón. Llevaos a este crío.
-¿Y qué hacemos con esta niñata? –apunta señalándome a mí.
-Apresadla, por supuesto. Allí decidirán qué hacer con ella.
No, ni hablar... no van a llevarme a ninguna parte. Ni a mí, ni a ese niño.
Corro hacia al chaval, lo agarro del brazo y lo coloco detrás de mí. Unos momentos después el ejército me amenaza. En mi mente solo transcurre una idea.
Fue por su culpa... ellos mataron a mi padre, por la misma razón, porque querían arrestarme a mí, y él sacrificó su vida para salvarme.
Dolor, muerte, ira...
No sé a cual de mis voces interiores escuchar: la que dice que los ataque, o la que dice que huya por salvar mi vida.
Desgraciadamente, soy demasiado precipitada, y siempre hago las cosas sin pensar en las consecuencias.
Dejando que los sentimientos ardan en mi interior, me lanzo contra uno de ellos, y le hago caer al suelo: no se lo esperaba.
Pero el siguiente sí, pues cuando voy a por él, uno de los guardias me agarra y me lanza hacia atrás, justo después, el que está en mi frente, me golpea en la cabeza.
Caigo al suelo.
Todo se vuelve oscuro.
Ya no veo ni oigo nada más.
Ahora mismo estoy en los barrios bajos de la ciudad. El lugar donde vivo. En los barrios más pobres de la ciudad, que es donde viven los habitantes más pobres, desgraciadamente.
Las calles son estrechas, las calzadas irregulares. Es el lugar que más es capaz de reflejar el conflicto y la pobreza de Villa Refugio, por la dictadura del Barón, y la guerra interminable.
Pero en estos momentos, no me fijo en nada de eso. Me deslizo entre las oscuras y concurridas calles, como una sombra, serena, impasible, como si nada de esto me viniera a cuento.
Recuerdo que una vez, mi padre me habló de que había un movimiento en la ciudad que actuaba en contra del Barón, para despojarlo de su trono y recuperar la ciudad, para que fuéramos libres de nuevo. Era solo un pequeño rumor que se corría por las calles, pero mi padre creía firmemente en que era algo más que eso, en que realmente existía, y yo también lo creo, y es así.
Es la Resistencia de Villa Refugio, la Liga de la Libertad.
El sueño de mi padre siempre fue poder servir a su casa, para luchar por la ciudad y proteger sus ideales, aunque nunca llegó a cumplir ese sueño, pues mi madre temía por su vida, decía que ahora su mayor virtud era estar con su familia y apoyarla, en lugar de morir absurdamente, porque su vida era muy importante para ella y para mí, y no hay nadie más que pudiera importarle. Por eso no lo hizo. Se quedó con mi madre y conmigo, y cuando ella murió, él siguió respetando sus deseos, y cuidando de mí.
Ahora que mi padre no está, me gustaría ser yo quien cumpliera su sueño, quien luchara por él, por todos. Quiero que me vea, que esté orgulloso de mí. Quiero tener su honor, y preservar la dignidad, aunque muera, al menos lo haré con la cabeza bien alta.
Ya sé que aún soy joven, e inexperta, pero estoy segura de que mis ambiciones y mi odio pueden superar todo eso, que puedo superar cualquier obstáculo.
Puedo tener una carita de ángel. Puedo parecer dulce e inocente, pero yo de todo eso no tengo ni un pelo. Y es cierto de que en mi vida no he empuñado un arma, ni he matado a nadie, así que admito de que quizás al principio no pueda estar preparada para todo esto, pero no me importa. Aunque me echen a patadas, me insulten, me apuñalen o me escupan en la cara... digan lo que digan, me alistaré en la resistencia, conseguiré hacerme más fuerte, cumpliré el deseo de mi padre, y vengaré su muerte y la de mi madre, para que ambos puedan descansar en paz.
Afortunadamente, he podido conseguir la valiosísima información de donde se encuentra la base secreta de la resistencia, y como os podéis imaginar, no ha sido nada fácil. Solo os diré eso, ya que es una historia un poco... bastante larga.
Estoy llegando, debe de ser en esta calle, he seguido bien las instrucciones, tengo buen sentido de la orientación, y este lugar es bastante apartado y escondido, perfecto para un escondrijo secreto.
Sigo hasta el final de la calle, miro hacia todos lados, no hay nada, ni nadie. Debe de ser una broma.
-¿Hola? ¿Hay alguien? Quien sea. He venido a la Resistencia para...
-¿Se puede saber que haces tú aquí? ¿Qué quieres de la Resistencia? –pregunta una desconocida voz femenina.
Me vuelvo hacia ella.
Es una chica rubia, con el pelo recogido con un cintillo. Tiene los ojos azules, lleva puesto una camisa ajustada de color verde oscuro y unos shorts vaqueros. Me mira con cara de desconfianza, y las manos apoyadas sobre las caderas.
-Err... hola, me llamo Kayt, me han dicho que aquí podría encontrar la base de la Resistencia.
-¿Quién re ha dicho eso?
Hago un esfuerzo por recordar. Recuerdo que tuve que contactar con mucha gente para poder llegar hasta aquí. Creo que me lo dijo...
-Creo que fue un anciano, era... se llamaba... ¡ah, si! Creo que era un tal Kor. Me dijo que viniera aquí y buscara a Torm.
-¿kor, dices? –pronunció una voz masculina a mis espaldas.
Es un hombre de entre veinticinco y treinta años. De cabello castaño, con rastas, ojos azules, y paso firme.
Me observa con detenimiento, dando una vuelta alrededor de mí, luego se para al frente.
-¿Qué es lo que quieres? No me gustan las caras nuevas.
-Soy Kayt. Kor me ha enviado. Quiero alistarme en la Resistencia.
Se ríe en mi cara.
-Lo siento, pero no aceptamos a niños pequeños, la guardería está en la otra dirección.
Pero... ¡Será imbécil!
-¡Ey! No soy una niña pequeña, tengo quince años, y creo que soy suficientemente...
-No, no lo eres –corta fríamente- Solo eres una cría. Y aquí no aceptamos a niños pequeños. Alguien como tú no está preparado para luchar en una guerra.
-¡Pero quiero luchar! –exclamo casi fuera de mis casillas-. Quiero luchar por esta causa, por el honor de mi familia, de mi padre, que murió, y su sueño era poder servir a esta causa, y ahora yo quiero cumplir su voluntad.
-Pues siento mucho lo de tu padre, pero no creo que su voluntad fuera que su rebelde y alocada hija muriera estúpidamente en una guerra que no es la suya.
-¡También es mi guerra! ¡es la guerra de todos! ¡Y todos tenemos derecho a querer luchar por ella como queramos!
-Mira mocosa, estás agotando mi paciencia. Lárgate antes de que lo arrepientas.
Se vuelve dirigiéndose hacia otro lado, ignorándome.
-¡No es justo! ¡¡No es justo, maltita sea!! ¡¡Quiero luchar!!
Gira un poco la cabeza, con una expresión muy seria, severa, hanta escalofriante.
-FUERA-DE-MI-VISTA.
Y se va.
-¡¡Espera!!
Inteto darle caza, pero la chica que estaba a mi lado me retiene.
-Déjalo ya. Vete a casa. Será lo mejor, créeme.
Se va ella también. Vuelvo a quedarme sola.
Cabreada y exasperada, golpeo una piedra que esta en el suelo. Grito furiosa y aúllo maldiciones a los cuatro vientos. Luego me siento, y golpeo fuertemente con el puño el suelo bajo mis pies.
Ya está anocheciendo, así que es mejor que vuelva a casa, no sin enfado, por supuesto. Estoy muy pero que muy enojada.
Si las calles de Villa Refugio no son seguras de día, imaginaos como tiene que ser de noche. Mejor apresurarse un poco.
Mi casa tampoco se encuentra demasiado lejos; llegaré a tiempo. De todas formas, ya no hay nadie en ella que pueda hacerme limitaciones o regaños. Y aunque os parezca extraño, lo echo de menos. Lo que daría yo porque mis padres pudieran regañarme y castigarme por mis rebeldías de adolescente en estos momentos. Supongo que cuando aprecias de verdad las cosas es cuando las pierdes.
Entonces me percato de algo: no hay nadie en las calles.
¿Qué ha pasado? ¡Si hace un momento todo esto estaba repleto de gente!
Esto... esto me da muy mal rollo...
De repente escucho un grito, es la voz de un niño. Y sin poder evitarlo corro en su ayuda; sé que sería más prudente huir y seguir como si no ocurriera nada, pero no puedo evitarlo, tengo que saber que está pasando, tengo que ayudar a ese niño.
Nada más entrar en la callejuela, doy un paso atrás y me oculto detrás de una vivienda para ver que está pasando.
En, efecto, es un niño el que a gritado, y por una buena razón: un grupo de agentes de la Guardia le han rodeado y le están apuntando con las armas.
Mis latidos se aceleran rápidamente.
-Por orden del su majestad, el Barón Praxis, todos los niños menores de diez años deben de ser arrestados, y llevados ante él, para que se ejecute su sentencia –dijo uno de los guardias.
-Yo... yo no he hecho nada malo, por favor... –gimió el niño.
Pobrecito... está temblando de miedo, van a detener a ese inocente sin haber hecho nada. Es injusto.
Uno de ellos se harta de él, alza el arma y apunta directamente a su frente.
-¡¡NO!! –grito corriendo hacia él.
Los guardias se gir4an hacia mí. Maldita sea, me he lanzado sin pensar, ahora es posible que me maten a mí también solo por haber visto esto.
Uno de ellos apuntó hacia mí.
Otro le retuvo.
-Espera. No podemos matar a ningún niño sin haber contactado antes con el Barón. Llevaos a este crío.
-¿Y qué hacemos con esta niñata? –apunta señalándome a mí.
-Apresadla, por supuesto. Allí decidirán qué hacer con ella.
No, ni hablar... no van a llevarme a ninguna parte. Ni a mí, ni a ese niño.
Corro hacia al chaval, lo agarro del brazo y lo coloco detrás de mí. Unos momentos después el ejército me amenaza. En mi mente solo transcurre una idea.
Fue por su culpa... ellos mataron a mi padre, por la misma razón, porque querían arrestarme a mí, y él sacrificó su vida para salvarme.
Dolor, muerte, ira...
No sé a cual de mis voces interiores escuchar: la que dice que los ataque, o la que dice que huya por salvar mi vida.
Desgraciadamente, soy demasiado precipitada, y siempre hago las cosas sin pensar en las consecuencias.
Dejando que los sentimientos ardan en mi interior, me lanzo contra uno de ellos, y le hago caer al suelo: no se lo esperaba.
Pero el siguiente sí, pues cuando voy a por él, uno de los guardias me agarra y me lanza hacia atrás, justo después, el que está en mi frente, me golpea en la cabeza.
Caigo al suelo.
Todo se vuelve oscuro.
Ya no veo ni oigo nada más.
Prólogo
Hola, me llamo Kayt.
Bueno, en realidad Kayt no es mi verdadero nombre. ¿Que cuál es entonces? Eso ya no importa. Prefiero olvidarlo, prefiero que se ahogue en el más profundo de los océanos, junto con todos mis recuerdos, junto con mi vida pasada.
La vida que esta maltita guerra me ha arrebatado, y que ya no podré volver a recuperar.
Fue todo culpa del Barón Praxis, el tirano que ahora gobierna Villa Refugio. Fue todo por su culpa, y por la Guardia Carmesí.
Ellos mataron a mi madre cuando era pequeña. Y después, unos años más tarde, justo hace unos días, también mataron a mi padre. ¿Por qué? Por ninguna razón en particular. Simplemente, las guerras son injustas. Han matado a mucha gente inocente, y otras han acabado en prisión sin razones de peso. ¿Es acaso un delito expresarse libremente? ¿Tener esperanzas? ¿Intentar salvar vidas? ¿O proteger alguien?
No, sin duda, no. Pero así son las cosas. Mi padre lo mataron por intentar protegerme a mí, por salvar mi vida, por creer en la libertad y tener esperanzas.
Ahora estoy sola. Huérfana. Perdida. Sin nadie a mi alrededor en quien pueda confiar. Me lo han arrebatado todo.
Pero esta vez, no me voy a quedar parada sin hacer nada. Cada fibra de mi ser pide a gritos la venganza. Tengo sed, una sed terrible de deseos venganza, y voy a saciarla.
Juro que vengaré la muerte de mis padres. Juro que mataré a Praxis, aunque sea lo último que haga.
Bueno, en realidad Kayt no es mi verdadero nombre. ¿Que cuál es entonces? Eso ya no importa. Prefiero olvidarlo, prefiero que se ahogue en el más profundo de los océanos, junto con todos mis recuerdos, junto con mi vida pasada.
La vida que esta maltita guerra me ha arrebatado, y que ya no podré volver a recuperar.
Fue todo culpa del Barón Praxis, el tirano que ahora gobierna Villa Refugio. Fue todo por su culpa, y por la Guardia Carmesí.
Ellos mataron a mi madre cuando era pequeña. Y después, unos años más tarde, justo hace unos días, también mataron a mi padre. ¿Por qué? Por ninguna razón en particular. Simplemente, las guerras son injustas. Han matado a mucha gente inocente, y otras han acabado en prisión sin razones de peso. ¿Es acaso un delito expresarse libremente? ¿Tener esperanzas? ¿Intentar salvar vidas? ¿O proteger alguien?
No, sin duda, no. Pero así son las cosas. Mi padre lo mataron por intentar protegerme a mí, por salvar mi vida, por creer en la libertad y tener esperanzas.
Ahora estoy sola. Huérfana. Perdida. Sin nadie a mi alrededor en quien pueda confiar. Me lo han arrebatado todo.
Pero esta vez, no me voy a quedar parada sin hacer nada. Cada fibra de mi ser pide a gritos la venganza. Tengo sed, una sed terrible de deseos venganza, y voy a saciarla.
Juro que vengaré la muerte de mis padres. Juro que mataré a Praxis, aunque sea lo último que haga.
Parte 1: La renegada
Me deslizo por las frías calles,
Avanzo discreta, como una sombra,
Y por cada fibra de mi ser,
susurra a gritos un sentimiento peligroso,
letal.
Un siniestro deseo de muerte
Mis labios se curvan en una sinuosa sonrisa
Venganza
Avanzo discreta, como una sombra,
Y por cada fibra de mi ser,
susurra a gritos un sentimiento peligroso,
letal.
Un siniestro deseo de muerte
Mis labios se curvan en una sinuosa sonrisa
Venganza
El diario de Kayt: (presentación)
Hello!
Este es el segundo blog que creo (el primero es My Heart, si alguien está interesado puede visitarlo) Este va a estar dedicado por completo a una historia que voy a escribir.
Trata sobre una adolescente llamada Kayt, que vive en una ciudad gobernada por un tirano dictador. Unos guardias mataron a sus padres injustamente, y ahora ella busca venganza. Quiere alistarse en la resistencia para poder ser más fuerte y vengar las muertes de sus padres.
El libro está basado en el videojuego JaK 2: El renegado, que pertenece a Naughty Dog, pero tanto la historia de Kayt (incluido ella misma) y casi todos los personajes principales que aparecerán son invención mía.
También de vez en cuando pondré algunas canciones, que haya escuchado al hacer el capítulo o me hayan inspirado para hacerlo.
Este es el segundo blog que creo (el primero es My Heart, si alguien está interesado puede visitarlo) Este va a estar dedicado por completo a una historia que voy a escribir.
Trata sobre una adolescente llamada Kayt, que vive en una ciudad gobernada por un tirano dictador. Unos guardias mataron a sus padres injustamente, y ahora ella busca venganza. Quiere alistarse en la resistencia para poder ser más fuerte y vengar las muertes de sus padres.
El libro está basado en el videojuego JaK 2: El renegado, que pertenece a Naughty Dog, pero tanto la historia de Kayt (incluido ella misma) y casi todos los personajes principales que aparecerán son invención mía.
También de vez en cuando pondré algunas canciones, que haya escuchado al hacer el capítulo o me hayan inspirado para hacerlo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
