viernes, 7 de mayo de 2010

Prólogo

Hola, me llamo Kayt.
Bueno, en realidad Kayt no es mi verdadero nombre. ¿Que cuál es entonces? Eso ya no importa. Prefiero olvidarlo, prefiero que se ahogue en el más profundo de los océanos, junto con todos mis recuerdos, junto con mi vida pasada.
La vida que esta maltita guerra me ha arrebatado, y que ya no podré volver a recuperar.
Fue todo culpa del Barón Praxis, el tirano que ahora gobierna Villa Refugio. Fue todo por su culpa, y por la Guardia Carmesí.
Ellos mataron a mi madre cuando era pequeña. Y después, unos años más tarde, justo hace unos días, también mataron a mi padre. ¿Por qué? Por ninguna razón en particular. Simplemente, las guerras son injustas. Han matado a mucha gente inocente, y otras han acabado en prisión sin razones de peso. ¿Es acaso un delito expresarse libremente? ¿Tener esperanzas? ¿Intentar salvar vidas? ¿O proteger alguien?
No, sin duda, no. Pero así son las cosas. Mi padre lo mataron por intentar protegerme a mí, por salvar mi vida, por creer en la libertad y tener esperanzas.
Ahora estoy sola. Huérfana. Perdida. Sin nadie a mi alrededor en quien pueda confiar. Me lo han arrebatado todo.
Pero esta vez, no me voy a quedar parada sin hacer nada. Cada fibra de mi ser pide a gritos la venganza. Tengo sed, una sed terrible de deseos venganza, y voy a saciarla.
Juro que vengaré la muerte de mis padres. Juro que mataré a Praxis, aunque sea lo último que haga.

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